lunes, 9 de mayo de 2011

Francisco Ayala, hasta siempre.

Qué corta es la vida y qué largo ese instante último del adiós, de la despedida irreversible. Es mejor estar dormido, y soñando, y despertar ya al otro lado del mundo, donde ese telón al q él se refería ya queda bajado para siempre. Delante toda una vida de esfuerzo, de dedicación a la mejor arma: LA PALABRA, capaz de combatir a todos los mosntruos de la sinrazón. Toda una vida intensa, vivida, sufrida y disfrutada, por tanto, Vivida, por y para las letras. Su legado es el mensaje inteligente, el humor ante tiempos difíciles, el respeto ante todo, el valor de la vida, y de cada segundo, tan insignificante pero tan vital.
Qué pronto se van los hombres buenos.
Hasta Siempre. Mi admiración y mi afecto a un hombre bueno, q mediante las palabras lideró todas las batallas, las más injustas y amargas, y expresó vida, sin parar un solo instante.
"Soy un cómico que lleva años esperando a que se baje el telón, pero no termina de bajarse".
"He escrito demasiado porque he vivido demasiado y además lo he hecho intensamente".
Muchos años, mucha vida, dificultades y privación de libertades, y ante eso, Palabras, el Poder de su Palabra escrita y esa sonrisa de bondad q lo dice todo.

Sus letras, su vida hecha letras y su sonrisa hasta siempre.

© Mª Ángeles Sánchez Román, Noviembre 2009.



el pais.com / 3-11-09 / madrid, Javier Rodríguez Marcos

Muere Francisco Ayala, gran testigo de la literatura española del siglo XX.
Novelista y ensayista de infinita curiosidad, ha fallecido hoy en Madrid a los 103 años.

"Soy un cómico que lleva años esperando a que se baje el telón, pero no termina de bajarse". Con estas palabras, pronunciadas en 2007, Francisco Ayala se refería a su longevidad, que se había convertido, por derecho propio, en todo un capítulo de la historia de la literatura española del siglo XX. Ese metafórico telón del que hablaba el escritor granadino, ha bajado esta misma mañana en Madrid. Ayala había cumplido 103 años el pasado 16 de marzo.

Era el último superviviente de la generación del 27 y, además de ser miembro de la Real Academia Española desde 1984, tenía los premios más importantes de las letras españolas: del Cervantes (en 1991) al Príncipe de Asturias (tres años antes).

Todos los honores le llegaron cuando volvió a España definitivamente en 1980. Entonces la miel del reconocimiento sustituyó a la hiel de un largo exilio que, con la Guerra Civil, le obligó a abandonar su cátedra de Sociología en la Universidad Complutense para dar con sus huesos en Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos.

Ayala habló del telón que no terminaba de bajarse el día que se presentaba el primer tomo de sus obras completas en Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. "He escrito demasiado porque he vivido demasiado y además lo he hecho intensamente", dijo también aquel día. Seis tomos de más de 1.500 páginas cada uno reunirán cuando terminen de publicarse una obra oceánica en la que tienen una especial relevancia la narrativa y el ensayo.

Títulos como La cabeza del cordero, Muertes de perro, El jardín de las delicias o La invención el Quijote ocupan ya un lugar de honor en la historia de la literatura. Un lugar en el que sus memorias, Recuerdos y olvidos, tienen su propio espacio dentro del género autobiográfico.

Francisco Ayala se erigió como uno de los escritores más importantes en lengua hispana. Entre sus numerosas distinciones se encuentran el Premio Cervantes en 1991, el Premio Príncipe de Asturias en 1988, el Premio de la Crítica en 1972, el Premio Nacional de Narrativa en 1983, el Premio de las Letras Españolas y andaluzas en 1988 y 1990 respectivamente- BERNARDO PÉREZ

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