lunes, 9 de mayo de 2011

Si Amas.

"Si amas algo/alguien, déjalo libre. Si vuelve es tuyo, si no, nunca lo fue".
Porque desde que se establece la primera prohibición disfrazada de condición, se impone la primera barrera, obtenemos la (falsa) incondicionalidad condicionada y concedemos la nuestra.
¿Cómo es posible pactar los sentimientos y la libertad, imponerle límites y pretender salir ilesos?.
La libertad pactada y condicionada es por definición una condena con libertades condicionales permitidas, son arrestos domiciliarios que conceden salidas al exterior de esa cárcel que nos imponemos para acabar volviendo a ella.
Empieza la turbidez.
A quien primero debemos ser fieles es a nosotros mismos. Y luego podremos hablar de fidelidad con autoridad moral.
Cuanto más se aman, más se quieren y más se desean dos o más personas, más tolerantes deben ser, y más deben respetar su libertad. Y empezamos a dejar de ser tolerantes y libres desde el momento en que acotamos la libertad del otro, que es justo cuando acotamos y coartamos la nuestra propia.
Nos convertimos en intransigentes poseedores del otro, y consentidos sumisos poseídos. Las posesiones privando nuestra libertad y la del otro son la primera y más peligrosa fecha de caducidad de cualquier pareja. Y todo, no por ser coherentes a la fidelidad, sino a lo socialmente bien visto, a lo aprendido, y por supuesto fieles a esos límites o muros invisibles pero inamovibles en los que sabemos movernos sin miedos porque son la principal barrera de contención contra éstos. Los miedos controlados y callados parece que son menos miedos, pero en realidad son pánicos gigantes que acaban invadiéndonos.
Si limitamos y ahogamos nuestros sentimientos, los acabamos matando. Y nos vamos muriendo poco a poco. Somos capaces de tolerar lo más indigno y de indigestarnos e intolerar cualquier sutil gesto de afecto, o mejor dicho, somos incapaces de tolerarlo. Debemos parecer honestos, y serlo. ¿Dónde está el límite de lo fiel?. ¿ En qué gesto público o privado somos y dejamos de serlo?. ¿Un beso es infiel?. ¿Qué escala determina si un sentimiento es infiel?. ¿ Masturbarse es infiel? (ojo!, es tener sexo con alguien que no es nuestra pareja). Se puede ser fiel con el cuerpo, e infiel con la mente, pero normalmente sólo nos importa y juzgamos lo contrario.
Arenas movedizas.
El límite de la fidelidad lo establecemos nosotros siempre restringiendo, cuando debería ser tan permisivo o restricitivo en la medida que nuestra generosidad y madurez nos permita estar dispuestos a serlo.
Nos domina todo lo demás, no mandan los sentimientos, y mucho menos el cerebro, que es donde realmente está el límite de lo fiel, o el no límite, porque la fidelidad debe ser ilimitada. Y en realidad la limitamos, y en cambio, alimentamos y se nos desborda todo lo demás hasta envenenar.
Y nos podemos autoengañar con sobredosis de dignidad, pero antes nos "chutamos" la intransigencia vía prejuicios y perjuicios, y ella nos mueve ciegos y nos acaba intoxicando y matando a nosotros mismos y a todo lo que supuestamente queríamos.
Cuando se priva, cuando se juzga, cuando somos privados y juzgados, cuando somos defensor nuestro y fiscal del otro, firmamos una pena a veces de cadena perpetua, y acabamos siendo prisionero del otro pero nuestro propio verdugo.

© Mª Ángeles Sánchez Román, 31/Julio/10
Todo está en el cerebro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario